Me llamo Beatriz del Valle Piva. Nací en Villa María, Córdoba (Argentina). Me crie y viví en el campo, hasta que dejé aquel entorno y mi familia para empezar mi recorrido lejos de todo lo conocido hasta entonces. Comenzó en la Universidad Nacional de Córdoba donde me licencié en Kinesiología y Fisioterapia. La verdad es que tenía otras expectativas con respecto a lo que era estudiar en una universidad, quizás porque me parecía algo muy lejano, nadie en la familia cercana había accedido a la misma hasta entonces. Al tiempo empezaron las prácticas en los centros sanitarios, y esto hizo que me hiciera muchas preguntas acerca de lo que significa «la salud», estar sano.
Terminada esta etapa me fui por tres meses a Italia, para aprender italiano, lengua de origen en la familia. La experiencia fue muy enriquecedora, pero también tuve claro que yo no me quedaría en otro país, lejos de mi familia, sin haber intentado desarrollarme, profesionalmente hablando, en el país donde nací. Así fue cómo me trasladé a la Capital Federal. Allí mientras hacia las prácticas en el hospital Dr. Juan Antonio Fernández trabajaba en una consulta privada. Fueron pasando los años y me fui acomodando a aquella vida. Básicamente trabajo más trabajo. A pesar de todo, fui buscando opciones que estuviesen más acorde con mi sentir. Así realicé entre otras cosas la especialidad en Kinesiología deportiva. Pero siempre había querido tener coraje para viajar sola, conocer otras culturas y otras formas de entender la vida.
En el 2006 vi la posibilidad de hacer un Master en Barcelona, y dejé todo aquello por lo que tanto había luchado, trabajado en pos de darme una oportunidad de realizar aquello que interiormente me estaba llamando. Esta decisión iba a ampliar mi forma de ver y entender la vida.
Fue aquí en España, después de haberme dado un tiempo de respiro en el ejercicio de la profesión, donde tomé contacto con otras técnicas y pedagogías corporales. Con la práctica personal de la Antigimnasia®, me di cuenta de que eso que intuía era posible: experimentar el cuerpo mente como unidad indisoluble. Esto me llevó a nuevos cambios: ciudades, trabajo, viviendas… Fue todo un desafío, pero valió la pena porque me hizo madurar y reflexionar. Una cosa me fue guiando y llevando a la otra; desarrollé curiosidad por otros autores como Louise L. Hay y puse en práctica sus enseñanzas de la mano de María Rosa Casanovas o la Dra. Ida Rolf creadora del método Rolfing, me traté con el profesional Petró Kohut, formado en este método. Por mí misma fui poniendo en práctica aquello que consideraba valioso en su momento, como la técnica de Imaginación/Visualización Curativa del Dr. Gerald Epstein o El Trabajo (The Work) de Byron Katie entre otros. EL CONCEPTO DE SALUD, DE ESTAR SANO ADQUIRIÓ OTRA DIMENSIÓN-
Fue durante el confinamiento cuando comencé a tomarme más en serio las herramientas digitales. Yo misma empecé a dar las clases de Antigimnasia® vía online. Esto me llevó a descubrir que dar las clases de esta forma también podía funcionar e incluso da la posibilidad a que otras personas que no podrían participar de otra manera estén presentes. Asimismo comencé a tomar clases online de tantra para mujeres con Astiko. Eso me llevó a afianzar el contacto con algo más profundo en mi ser.
Desde hace un tiempo retomé el ejercicio de la profesión como fisioterapeuta, pero el enfoque es diferente. Ya todo es diferente: descubrí que en el momento presente esta todo.
En el siguiente enlace SoundCloud podrás acceder a audios de movimientos guiados, ejercicios de visualización curativa, meditaciones…